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"lactancia materna? Ah muy bien"

  Mi primera hija nació por cesárea programada en el hospital Virgen del Rocío a mediados de mayo de 2020, en plena pandemia. Tuvo que ser así porque la niña venía de nalgas y no hubo forma de que se diera la vuelta a pesar de intentar una VCE y a que yo hiciera todos los ejercicios que ponen en Internet, que sólo me faltó el pino puente.  Gracias a este grupo de apoyo a la lactancia, en el que llevaba leyendo un par de meses, ya tenía ciertos conocimientos, por lo que lo primero que hice fue anotar en mi plan de parto que quería hacer piel con piel desde el nacimiento y que me negaba a que le diesen leche de fórmula porque la pensaba amamantar.  Me concedieron el piel con piel, aunque estaba fuera de protocolo, y desde el primer momento mi niña buscó el pezón. En una sala de recuperación, separada del resto de operados para poder tener al bebé conmigo, tuve un enfermero, no matrón, que me ayudó a colocarla en el pecho para que mamase un poco, aunque creo que con más buen...

"No, quiero ponerla en el pecho"

  Eran la una de la mañana de un viernes 13, que mi pequeña asomaba la nariz en este mundo. El corazón me latía a mil por hora y sólo quería ponerla en el pecho, sentir esa nueva union entre mi hija y yo.  Mis expectativas eran demasiado altas para lo que iba a suceder a continuación: "me puede ayudar a ponerla en el pecho?" "No prefieres descansar? No es obligatorio ponerla en el pecho" "No, quiero ponerla en el pecho"... Ante tan determinante afirmación, la enfermera me cogió el pezón, de mala gana, e intentó en vano estimular los labios de mi hija, que ni si quiera se percató. "No tiene hambre, probamos luego"... Pero, cómo no iba a tener hambre?  Pues así pasaron mis primeras ocho horas como madre: intentando dar el pecho a un bebé recién nacido, sin ayuda ni apoyo... La pesada de la 322 que no hace más que llamarnos: "la quieres dejar tranquila? Tú hija quiere descansar y no comer, ha tragado mucho líquido amniótico, no tiene hambre... ...

¡Tranquila mujer, que un biberón no va a hacerle nada malo!

 Parí por cesárea programada en hospital Virgen del Rocío, en Sevilla. Habíamos conseguido la NO SEPARACIÓN tras el parto, pero la cesárea se complicó y nos tuvieron que separar durante casi 4h. Mi niña hizo el piel con piel con su papá hasta que yo llegué y pude ofrecerle mi pecho. - Tranquila, ni siquiera me han ofrecido el biberón durante este tiempo - me dijo él para calmar mi inquietud. Entonces respiré tranquila. Los dos teníamos muy claro que establecer la lactancia era primordial, y temíamos que se complicase por la cesárea, así que decidimos no recibir ni una sola visita ( padres ) hasta que lo hubiésemos conseguido. Era nuestro momento, sólo nuestro y de nadie más. No necesitaba manos ajenas ni besos por doquier, tampoco mil ojos y consejos ( con todo el amor y la buena intención de los que irían acompañados ). Necesitaba tranquilidad, a mi pareja y a mi niña. ¡Ah sí, y morfina! que aquello dolía enormemente.. Ella estaba dormidita, pero cogió lentamente el pezón. El agar...

Grabado en mi memoria a fuego

Siempre lo ha dicho mi padre, para morirse solo hace falta estar vivo ... y así empieza esta historia, la historia de cómo mis peques vinieron al mundo, y es que me tengo que remontar a un 4 de octubre de 2010 cuando el destino hizo  que por aquella época el que era mi novio y yo tuviéramos un accidente : ambulancia, uci, dolores, soledad, miedo... la noche del 9 de octubre con el pulmón encharcado  a causa de tener una fístula pancreática a parte de tener perforado el hígado  y un trozo menos de colón  creo que me muero, de repente allí estaba yo con 30 años con una vida por delante pensando que no volvería a ver un amanecer, es la peor sensación del mundo, allí en aquella solitaria cama de la uci tuve que aparcar mis miedos, tuve que sacar fuerzas de donde no las tenía para poder salir adelante, tenía muy próxima mi boda y me centré en ella para poder curarme, a los 8 meses por fin me dieron el alta médica y creí dejar atrás un infierno. La vida empezó a sonreírme,...

El nacimiento de Lucía

Es para mi un gusto poder contarles mi historia, soy mexicana, tengo 33 años, vivo actualmente en Monterrey, estado de Nuevo León, a lo que pude informarme es la capital de las cesáreas, tengo una condición llamada nefropatía por IGA.  Mi embarazo fue de alto riesgo a pesar de eso, tuve un embarazo excelente, nunca vomite, ni mareos, ni ascos, ni mucho cansancio, tenía 2 citas por mes, una con el ginecólogo, otra con el nefrólogo, no quise saber el sexo de mi bebé, porque quería que fuera sorpresa, en la semana 11 tuve una amenaza de aborto, mi esposo se puso muy triste, yo también, pero preferí guardar la calma, mi esposo me decía que yo parecía de hierro, pero en realidad estaba muy asustada, pero, no ganaba nada con entrar en crisis, me dieron 2 semanas en mi trabajo para recuperarme, me vinieron bien esos días, la panza se me comenzó a notar como en la semana 28, en verdad no tenía mucha panza, la gente me preguntaba si en realidad estaba embarazada, a lo que yo contestaba, q...

Lo que pudo ser y lo que fue

Cuándo nos enteramos que estábamos embarazados, como todas las parejas, empezamos a buscar información. Tuve mucha suerte pues a las 20 semanas de embarazo encontré un grupo de Lactancia de mi zona donde comenzar a informarme de lo que sería nuestra vida tras dar a luz. Vivíamos en Liverpool y en UK la lactancia materna no está muy bien vista. Este grupo de lactancia, BAMBIS, está consiguiendo muchas cosas en la ciudad empezando por concienciar al público, organizando talleres y charlas , consiguiendo que cientos de establecimientos y centros comerciales tengan salas de lactancia adecuadas y además que en restaurantes y bares las madres que den el pecho se las invite a una bebida y un snack. En el grupo aprendí muchísimo sobre crisis de lactancia, growth spurts(estirones) y developmental leaps (desarrollo mental) con las que nos íbamos a ir topando durante los primeros meses de lactancia de nuestra niña. También es cierto que en ese grupo dan cierta información, que ahora graci...

Soy Nerea y tenía casi 30 años cuando llegó el momento ....

Tras varios días de dolores de encaje , los cuales yo no los sabía reconocer como tales o como dolores de parto , y varias idas al hospital porque pensaba que ya era el momento, pues el momento llegó !!! Llegó el día del parto y tras 17 horas mi peque vino al mundo ayudado por ventosa por una bradicardia continuada. En la sala de recuperación me explicaron medio por encima como había que darle el pecho y yo tampoco puse mucha atención , lo reconozco, ya que era un cúmulo de emociones y dolores y una explosión de todo a la cual yo no podía estar pendiente más que de mirar a mi bebé y saber que estaba sano. En la habitación yo me lo ponía al pecho cada vez que lloraba pero lo hacía de pie ya que tenía muchos puntos y me dolía muuuucho. Nadie me explicó que existía una “ postura “.... la famosa postura. Tras 8 horas de intentos de pecho al cual se enganchaba aunque fuese en una postura incorrecta y mis miedos de “se queda con hambre porque pide a cada momento “ le comenté a un...